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La lengua en la Biblia

Controlar la lengua, la mente y el corazón (Santiago 3:1-12)

Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación. Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo. He aquí nosotros ponemos freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, y dirigimos así todo …

Mujeres de la Biblia: Ana, una mujer de oración

A Ana se la recuerda como mujer de oración. Ana fue la madre del profeta Samuel. Es una de las mujeres más conocidas de la Biblia. Porque oró a Dios pidiéndole un hijo. En su gran estado de angustia, Ana le abrió su corazón a Dios mediante una oración silenciosa. Ana es un ejemplo de …

Regocijaos en el Señor siempre

Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez os digo: regocijaos! Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias” (Filipenses 4:4-6). A veces llama la atención que la gente del mundo …

No estoy en crisis; ¡estoy en Cristo!

España, al igual que muchos países de Europa en los últimos años, han fundido un becerro de oro y se olvidó de las leyes espirituales del Creador, empezando por la primera ley “No tendrás otros dioses delante de mí” (Deutoronomio 5:27). Pero, ¿qué nombre tiene el ídolo de España?. Basta saber que su deuda económica …

Dios pelea la batalla por nosotros

Dios pelea a nuestro favor, aunque a veces no podamos prever sus acciones. ¿Por qué suceden tantas pruebas a los cristianos? La respuesta a esta pregunta la encontramos en un hecho de la vida cotidiana. Cuando nos tenemos que poner una vacuna, el médico en realidad no nos está poniendo un antídoto contra alguna enfermedad …

Permaneced en la fe de Cristo

“Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí …